Almacena bien tus cables
Cuando no estés usándolos, guárdalos con cuidado. Para mantenerlos enrollados puedes ayudarte de un trozo de velcro (sistema de cierre), un alambre o una goma elástica.
Protégelos introduciéndolos una bolsa de plástico para protegerlos de la humedad y el polvo.
Márcalos si es necesario, para poder identificarlos rápidamente. Puedes indicar sobre la bolsa o en una etiqueta adhesiva a qué electrodoméstico pertenecer o sus principales características. Si tienes varios, puedes usar una caja de plástico, un baúl, una cajonera. Sitúa los cables que uses con menos frecuencia en el lugar menos accesible, manteniendo los que uses más habitualmente a mano. Lo más importante es que estén bien protegidos y organizados para que puedas disponer de un cable en el momento que lo necesites.
Fuente: Endesa

